Internet de las Cosas ha llegado para quedarse. Lo que ahora parece una excentricidad de la que solo disfrutan unos pocos, pronto será una tendencia generalizada: la cerradura de casa, los electrodomésticos y hasta el cepillo de dientes estarán conectados a la Red y se podrán controlar desde una app.
Para que esto sea posible, hará falta todo un ejército de ingenieros y desarrolladores que programen el software
necesario. Se estima que en los próximos años esta verdadera revolución
generará millones de empleos. No obstante, no solo será necesario crear
miles de aplicaciones y dispositivos conectados a la Red, sino que también será necesario velar por la seguridad de los usuarios.
De hecho, a día de hoy, los primeros pasos del Internet de las Cosas van acompañados de una preocupante cantidad de vulnerabilidades: según un estudio de dos expertos en ciberseguridad
del centro de investigación francés Eurocom, Andrei Costin y Aurelien
Francillon, los dispositivos del Internet de las cosas que han sido ya
lanzados al mercado presentan múltiples fallos de seguridad.
Para su investigación, Costin y Francillon analizaron cerca de 2.000
variantes del firmware que acompaña a esos primeros dispositivos
conectados a la Red. Las conclusiones del estudio no podrían ser más
preocupantes: se localizaron cerca de 10.000 vulnerabilidades que
pondrían en peligro a sus usuarios.
Entre esos fallos de seguridad, los investigadores
localizaron algunos que permitirían a los ciberdelincuentes acceder a
información personal o incluso infectar los dispositivos para llegar a
tomar el control.
La situación es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que muchos de los aparatos del Internet de las cosas sirven para controlar las puertas y ventanas de los hogares o incluso su temperatura. De esta forma, un cibercriminal
con los conocimientos suficientes podría, aprovechando estas
vulnerabilidades, manipular todos esos dispositivos de nuestro entorno y
llegar a colarse en nuestras casas.
Tal y como explica Costin,
el equipo logró encontrar esta ingente cantidad de vulnerabilidades de
una forma bastante sencilla. Tanto es así que el propio investigador
subraya que los fabricantes podrían haberlas localizado sin ningún
problema con las pruebas que se deben realizar antes de sacar los
productos al mercado.
Si bien el hecho de que hayan sido localizadas casi 10.000
vulnerabilidades ya es de por sí alarmante, aún lo es más si se tiene en
cuenta que los investigadores se limitaron a buscar fallos de seguridad
en las interfaces web de los dispositivos conectados a la Red. Así,
todo parece indicar que, si el estudio fuera más allá, el número de
vulnerabilidades localizadas aumentaría.
Si la revolución del Internet de las Cosas es una
realidad, resulta imprescindible que los proveedores de esos
dispositivos velen por su seguridad. Solo así los usuarios podrán
adquirir objetos conectados a la Red sin preocuparse por las
consecuencias.
Mientras tanto, la investigación de Costin y Francillon parece
indicar que nuestros datos y nuestra seguridad corren peligro en los
albores de esta descuidada revolución.
Fuente:
http://www.pandasecurity.com/spain/mediacenter/familia/internet-de-las-cosas-fallos-seguridad/


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