La reducción del rendimiento de los iPhone dotados con una batería antigua
empieza a resultar una decisión posiblemente más cara de lo
inicialmente esperado por Apple. Después de aceptar una multa
consensuada de 25 millones de euros en Francia y otra más pequeña en Italia
(donde fue de la mano con Samsung), la firma de la manzana ha aceptado
pagar hasta 500 millones de dólares en Estados Unidos para poner fin a las demandas. No se trata de una
sanción, sino de un pago acordado de forma extrajudicial para poder
despedirse de varias decenas de demandas colectivas interpuestas contra
la compañía en el país norteamericano.
El acuerdo alcanzado aún debe ser ratificado por un tribunal, pero todo
apunta a que recibirá el visto bueno. Como resultado, los demandantes
que hayan tomado parte en estas acciones recibirán entre 1.500 y 3.500
dólares como compensación, mientras que los abogados se llevarán 90
millones de dólares. Los consumidores que no tomaron parte en las
demandas colectivas finalizadas con este acuerdo y que reclamen ahora
una indemnización recibirán 25 dólares.
El mecanismo de reparto
de indemnizaciones es el siguiente: Apple pagará un mínimo de 310
millones de dólares y a partir de ahí seguirá aceptando reclamaciones
por parte de usuarios no presentes en las demandas originales hasta
pagar un máximo de 500 millones. A partir de ese momento los reclamantes
recibirán una cantidad menor, puesto que no hay un límite al número de
clientes que pueden adherirse a la medida.
El caso, recordemos,
nos lleva a finales de 2017, cuando Apple reconoció que los iPhone 6,
iPhone 6S y iPhone SE dotados con una batería antigua podían reducir su
rendimiento sin avisar al usuario. Este throttling se introdujo
en el sistema operativo con iOS 11.2 para, según fuentes oficiales,
"suavizar los picos instantáneos solo cuando sea necesario evitar que el
dispositivo se apague inesperadamente durante estas condiciones".
Desde
las organizaciones de consumidores no se admitieron las explicaciones
de Apple, contestando que lo que buscaba en realidad la compañía era
forzar la renovación de los terminales al degradar su rendimiento de
forma artificial. Apple no notificó este cambio a los usuarios y tampoco
daba muestras de que el throttling se podía evitar cambiando la
batería degradada por otra nueva, lo que llevó a acusaciones de promover
la obsolescencia de sus dispositivos.
Actualmente la reducción
de rendimiento en los dispositivos iOS con una batería que ha perdido
capacidad con el paso del tiempo forma parte del sistema operativo, pero
se refleja de forma transparente y puede ser activada o desactivada de forma manual por el usuario.
Este parámetro solo fue introducido tras constatarse el comportamiento
anómalo de los teléfonos y la polémica levantada al tratar atajar el
asunto ofreciendo un descuento por el cambio de baterías.
Fuentes:
https://www.elotrolado.net/noticias/tecnologia/apple-acuerdo-500-millones-por-ralentizar-iphone
https://www.theverge.com/2020/3/2/21161271/apple-settlement-500-million-throttling-batterygate-class-action-lawsuit


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