Según informan en Bloomberg,
el gobierno liderado por Xi Jinpin habría dado la orden para que las
oficinas gubernamentales y las empresas respaldadas por el estado
reemplacen los equipos informáticos de marcas extranjeras por otros que
puedan ser mantenidos totalmente dentro de sus fronteras. La
intención es llevar el plan a cabo en los próximos dos años y solo en
las agencias del gobierno central se podrían reemplazar 50 millones de
ordenadores.
Las intenciones de China de lograr más independencia tecnológica no
son ni mucho menos nuevas, sino que más bien son un tema recurrente que
suele aparecer cada cierto tiempo en los medios. Desde hace años el país
no es solo la fabrica barata de las marcas occidentales, sino que ha
sido capaz de desarrollar tecnología propia y de calidad con la que
poder mirar a la cara a unos Estados Unidos cada vez más preocupados por
su pérdida de hegemonía.
A nivel de hardware las principales perjudicadas apuntan a ser conocidas marcas como Dell y HP, mientras que fabricantes locales como Lenovo y Huawei podrían verse muy beneficiados. A nivel de software Kingsoft y Standard Software podrían beneficiarse
en detrimento de compañías como Microsoft y Adobe. De hecho, las
empresas chinas ya están viendo subir sus acciones en el mercado
bursátil local como reacción a las medidas tomadas por el gobierno.
A nivel de sistema operativo lo lógico es que Windows acabe sustituido por Linux. En este frente existe Deepin,
cuyo origen está en el país asiático y que poco a poco ha ido
haciéndose un hueco en el duro panorama de las distribuciones Linux,
donde no es fácil destacar entre lo saturado de la oferta (existen más
de 300 distribuciones) y los pocos usuarios que hay. Por otro lado
tenemos a HarmonyOS, que fue la respuesta de Huawei al veto de Estados Unidos.
Las maniobras de independencia tecnológica llevadas a cabo durante la
última década han sido respondidas por compañías como Microsoft y HP,
que han realizado negocios en conjunto con empresas respaldadas por el
Gobierno de China para así garantizar el suministro a un buen cliente. Y
a pesar de las insistencias del gobierno, la tecnología desarrollada a
nivel local se ha enfrentado a deficiencias fuerzan a recurrir a
proveedores extranjeros, algo a lo que se suma el hecho de que Lenovo no
ha logrado deshacerse de empresas como Intel y AMD.
Habrá que ver hasta dónde llega realmente la orden de sustituir los equipos con tecnología extranjera por otra de origen local,
ya que hay componentes como procesadores y gráficas dedicadas que no
son fáciles de sustituir, así que es probable que queden exentos de
dicha orden.
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