La semana pasada Unity presentó una nueva tarifa basada en la cantidad de veces que se instala un juego, una propuesta que no convenció a ningún desarrollador. Los estudios no solo manifestaron su descontento en Twitter, sino que también se mostraron abiertos a cambiar Unity por otro motor gráfico. Ante esta situación, Unity ha decidido pedir disculpas y anunciar cambios en su nueva política de precios que debería entrar en vigor el 1 de enero de 2024.
“Os hemos escuchado. Pedimos disculpas por la confusión y angustia que ha causado la política runtime fee [basada en las veces que se instala un juego] que anunciamos el martes”, dice Unity en un mensaje publicado
en Twitter. “Seguimos escuchando, hablando con los miembros de nuestro
equipo, la comunidad, los clientes y los socios, y vamos a hacer cambios
en la política. Compartiremos más detalles en un par de días. Gracias
por sus sinceros y críticos comentarios”.
La tarifa Unity Runtime
Fee consiste en cobrar a los desarrolladores por cada instalación de su
juego una vez superados ciertos umbrales. Esta política presenta varios
problemas que van más allá de una factura más abultada para los equipos
de desarrollo. Por ejemplo, da pie a campañas de instalación masivas,
castiga a los juegos free-to-play y provoca que poner un título
en un servicio de suscripción como Netflix o Game Pass sea un peligro.
En este último caso Unity asegura que el responsable del servicio
abonará la tarifa por instalación.
Equipos de desarrollo como Innersloth
(Among Us) afirman que esta política de precios es negativa para todos
los estudios independientemente de su presupuesto. En su caso,
consideran portar el juego a otro entorno. Por su parte, Massive Monster
asegura que eliminará de las tiendas Cult of the Lamb a partir del 1 de
enero de 2024 si Unity termina aplicando su nueva política de pago por
instalación. También hay un colectivo de estudios que ha decidido desactivar de sus juegos los anuncios de Unity que la compañía usa para monetizar.
El
competidor de Unity y entorno de desarrollo dominante en la industria
del videojuego es Unreal Engine de Epic Games. La descarga de Unreal
Engine es gratuita, incluye todas las funciones y se debe pagar una
regalía del 5 % cuando los ingresos brutos del juego superen el millón
de dólares. Esta licencia estándar está pensada para equipos o proyectos
pequeños y desarrolladores aficionados o en formación. Para los grandes
estudios o proyectos existe una licencia personalizada con asistencia
prémium y opciones de formación privada.
Los desarrolladores que utilizan Unity en sus videojuegos pusieron el grito en el cielo inmediatamente. En muchos casos expusieron que un plan de este tipo los llevaría a la ruina. Esto, debido a que, dependiendo de la popularidad del juego, se podrían generar gastos previamente no contemplados por decenas o cientos de miles de dólares. Una situación que golpearía con mayor fuerza a los estudios pequeños e independientes.
Pero que la aplicación de la tarifa haya sido de forma unilateral, con poca claridad y sin mayores explicaciones, probablemente sea lo que más enojo ha causado. Después del anuncio original, Unity trató de explicar la situación, aunque no logró apaciguar a los creadores.
Según la compañía, más del 90 % de sus clientes no se verían impactados por la nueva política de precios. También aseguró que la tarifa aplicaría únicamente a nuevas instalaciones realizadas desde el 1 de enero de 2024. Además, no se contemplarían reinstalaciones ni "instalaciones fraudulentas" —copias pirateadas, por ejemplo—. En tanto que tampoco se cobraría por los juegos web o en streaming, ni en instalaciones derivadas de iniciativas de caridad. En este último caso, estimamos que se refiere a paquetes como los Humble Bundle o similares.
Pese a la aclaración, la relación entre los estudios y Unity parece haberse roto. Suponiendo que la nueva estrategia impacte en el 10 % de los desarrolladores, los afectados serían alrededor de 23.000. Un número no menor y cuya estimación se desprende de un informe para inversores de 2022. Allí, la compañía aseguró que 230.000 creadores usaban su motor y servicios en más de 750.000 juegos.
Mega Crit, creadores de Slay the Spire anunciaron que migrarán el desarrollo de un nuevo juego a otro motor gráfico si no se revierten los cambios y se implementan protecciones a los términos y condiciones de uso. Innersloth, los creadores de Among Us, también han sido muy críticos al respecto.
Un clima interno desastroso
El caso de Unity no solo ha generado descontento entre la comunidad de desarrolladores de videojuegos. Dentro de la compañía las cosas tampoco están fluyendo de la mejor manera. En 2022, la firma despidió a unos 600 trabajadores, y las finanzas siguen sin ser buenas. En su más reciente informe financiero, los de John Riccietello informaron pérdidas por más de 880 millones de dólares.
Los ánimos están tan caldeados que la semana pasada se cerraron 2 oficinas de Unity —una en Austin, Texas, y la otra en San Francisco, California— debido a la aparición de "amenazas de muerte creíbles". Luego se supo que las mismas habían sido generadas por un empleado de la empresa.
Fuentes:
https://www.elotrolado.net/noticias/tecnologia/unity-tarifa-instalacion-juegos
https://hipertextual.com/2023/09/unity-recula-promete-cambios-politica-precios


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