SQL es una de las tecnologías más relevantes del mundo. Es el principal lenguaje con el que se almacena, consulta y modifica la información que sustenta a gobiernos y grandes corporaciones. Sin embargo, la historia detrás del mismo es bastante desconocida, no ya por el público general sino por los propios informáticos.

Desde mediados de los años 60, Edgar Frank «Ted» Codd
—empleado de IBM— trabajaba en el diseño y conceptualización de
diferentes sistemas de organización de datos. En junio de 1970 publicó
el artículo «Un modelo relacional de datos para grandes bancos de datos compartidos» en la revista de la Asociación de Maquinaria Computacional.
Codd propuso un sistema basado en el algebra relacional que era mucho
más sencillo y efectivo que las arquitecturas jerárquicas y de red que
se usaban en la época. Sin embargo, IBM no mostró especial interés en su
propuesta porque se estaba hinchando a ganar dinero con IMS/DB, la base
de datos jerárquica que estaba comercializando.
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Ted no se quedó de brazos cruzados, sino que
se jugó el puesto al empezar a evangelizar las ventajas de su modelo
—por iniciativa propia— entre los clientes de la multinacional, que empezaron a presionar a IBM para que lo implementara.
En vez de despedirlo, la compañía decidió trasladarlo a su laboratorio
de investigación de San José, donde le permiten seguir desarrollando su
modelo relacional y empieza trabajar en Alpha, un lenguaje que lo
implemente.
En 1972 Codd dio un simposio interno al que acudieron Ray Boyce y Don Chambelin, dos jóvenes graduados recién contratados por IBM para que experimentaran con el novedoso
concepto de «datos persistentes», información almacenada de tal manera
que sobreviva a la ejecución de un programa, incluso después de que el
sistema o la aplicación se apague o reinicie. 
Para Boyce y Chambelin la exposición al modelo relacional de Codd fue
una especie de revelación y empezaron a diseñar su propia implementación
del mismo, un lenguaje al que llaman SQUARE o «Specifying Queries in A Relational Environment».
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No
eran los únicos. El artículo de Codd había despertado mucho interés y,
en la universidad de Berkeley, otro equipo estaba trabajando en Ingres; un proyecto similar —del que derivaría la base de datos open source Postgres o «post Ingres»— que contaba con su propio lenguaje de consultas, llamado QUEL. 
Con buen criterio, IBM consideró una estupidez que dos grupos de trabajo
estuvieran desarrollando el mismo proyecto en paralelo y, en 1973,
también traslada a Boyce y Chambelin al laboratorio de San José. Sin
embargo, estos tenían sus propios planes.
En vez de seguir trabajando en SQUARE —que usaba una estructura anidada
difícil de transcribir con un teclado— o el Alpha de Codd, que
consideraban «demasiado matemático» y complejo, decidieron implementar un nuevo lenguaje «tan sencillo que pudiera ser usado por cualquier oficinista». Como IBM no creía demasiado en el potencial comercial de las ideas de Codd, les permitieron tomar el control del proyecto y matar Alpha.
Como juego de palabras con la «competencia» de QUEL, deciden llamarlo
SEQUEL. Lo diseñan como un lenguaje completamente declarativo —describe
la información que se está buscando, no la lógica para encontrarlo— en
vez de procedural. Para conseguirlo, se suman al proyecto Patricia Selinger, que desarrollaría un optimizador para hacer las consultas más eficientes; y Raymond Lorie, que inventó un compilador que guardaba esa lógica de búsqueda para poder usarla de nuevo.
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En
1974, aproximadamente un mes después de presentar SEQUEL por primera
vez en una conferencia técnica, Ray Boyce murió repentinamente a causa
de una aneurisma cerebral. Tenía 26 años y una hija de apenas 10 meses. 
Tras la prematura muerte de Ray, SEQUEL continuó evolucionando como
parte del proyecto System R, la iniciativa de IBM para crear una primera
base de datos relacional comercial. Se instaló experimentalmente en
tres clientes y, a partir de la experiencia recopilada con esos primeros
usuarios, en 1976 publicaron un diseño más completo.
En 1977, se eliminaron las vocales del nombre porque «SEQUEL» era una
marca registrada de la compañía aeronáutica Hawker Siddeley. Nacía SQL,
que empezó a usarse como acrónimo de «Structured Query Language».
IBM seguía sin tener ninguna prisa por dar el salto a las bases de datos
relacionales. Su lentitud permitió que, en 1979, un joven programador y
emprendedor copiara el lenguaje a partir de la documentación técnica
publicada y comercializara la primera base de datos relacional del mundo
que implementaba SQL. Su nombre era Larry Ellison y llamó a su base de datos Oracle.
Presionada por la competencia, finalmente IBM lanzó SQL/DS en 1981 y DB2
en 1983, pero nunca volvió a recuperar el liderazgo en el mercado de
bases de datos relacionales.
SQL supuso tal impacto en la gestión de la materia prima más cara y peligrosa del mundo —la información— que, en 1986, la ANSI
(American National Standards Institute) lo adoptó como estándar para
lenguajes de consulta en bases de datos relacionales. Al año siguiente,
la ISO (International Organization for Standardization) también lo aprobó como estándar internacional.
A lo largo de los años, el estándar ha evolucionado para adaptarse a
nuevas tecnologías y necesidades; pero, en esencia, sigue siendo la
misma propuesta recogida en las 14 páginas escritas por Chamberlin y Boyce.

Michael Stonebraker,
uno de los creadores de QUEL y principal damnificado por el éxito de
SQL no solo no guarda ningún rencor al lenguaje, sino que cree que la
industria se ha beneficiado por esa estandarización. En una entrevista
para The Register, a propósito del quincuagésimo aniversario del mismo,
declaró «Hay decenas de lenguajes de programación en el mundillo del desarrollo de software. En bases de datos, solo uno».
Y el estándar dice que SQL es un inicialismo y, por tanto, debe
pronunciarse «ese-cu-ele». Sin embargo, muchos profesionales —incluyendo
a su creador, Don Chamberlin— lo pronuncian como un acrónimo, «sicuel»,
igual que su nombre original. Siempre he querido pensar que Chamberlin
lo hace como homenaje a su viejo amigo Ray, que murió antes de que poder
ver cómo su creación adoptaba otro nombre y —también— cambiaba la
informática para siempre.
No sé cómo lo pronunciabas hasta ahora, pero creo que sé cómo lo lo harás a partir de hoy.
Fuentes: https://mailchi.mp/bonillaware/50-anos-sql
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