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PostHeaderIcon Max Hodak, expresidente de Neuralink, a punto de conectar un cerebro con máquinas: "Crear una interfaz biológica entre la electrónica y el ser humano es genial"


Max Hodak, expresidente de Neuralink, avanza en la creación de una interfaz biológica cerebro-máquina con Science Corp, desarrollando un sensor implantable para leer señales neuronales y conectar el cerebro con dispositivos electrónicos, calificándolo como "genial".




Es un sensor cerebral implantable de Science Corp diseñado para leer señales neuronales y permitir la comunicación directa entre el cerebro humano y sistemas electrónicos.

La empresa Science Corp, fundada por el exdirectivo de Neuralink Max Hodak, se prepara para implantar por primera vez un sensor cerebral en un paciente.

Cabe destacar que este movimiento marca un paso decisivo en el desarrollo de interfaces cerebro-máquina, con un enfoque inicial centrado en restaurar la visión.

El desarrollo de interfaces entre el cerebro y dispositivos electrónicos lleva años avanzando en entornos controlados. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión no está en la investigación, sino en su traslado a humanos.

Ese es el momento en el que se encuentra ahora Science Corp. La compañía está en los preparativos para su primer implante cerebral en un paciente, un paso que implica validar la tecnología en condiciones reales, con todas las implicaciones médicas y regulatorias que conlleva.

Este cambio de fase no solo mide la eficacia del dispositivo, sino también su seguridad, estabilidad a largo plazo y capacidad para integrarse en el tejido cerebral sin generar efectos adversos.

Cómo funciona el sensor cerebral que se implantará en humanos

Según TechCrunch, el dispositivo que Science Corp quiere llevar al quirófano es un chip de unos pocos milímetros, similar al tamaño de un guisante, que integra 520 electrodos.

A diferencia de las matrices de microhilos que perforan la corteza, este sensor está pensado para apoyarse sobre la superficie del cerebro, debajo del cráneo y de la duramadre, sin penetrar en el tejido.

La cirugía propuesta aprovecha una craniotomía que el paciente ya necesita: por ejemplo, para extirpar un tumor, tratar una malformación vascular o abordar un ictus complicado.

Una vez expuesta la corteza, el cirujano coloca el sensor sobre la región de interés, lo conecta a un sistema de registro y recoge actividad neuronal durante un periodo controlado, antes de cerrar de nuevo.

En esta primera fase, el objetivo principal es comprobar que el hardware capta señales útiles y se integra de forma segura en un contexto clínico real.

En futuros protocolos, la compañía contempla utilizar esos mismos electrodos no solo para lectura, sino también para enviar pequeños pulsos de corriente que permitan modular la actividad de zonas concretas del cerebro.

El proceso consiste en registrar patrones de actividad neuronal asociados a funciones concretas. A partir de ahí, esos datos pueden utilizarse para activar dispositivos o generar respuestas en sistemas tecnológicos.

Aunque comparte base conceptual con desarrollos como los de Neuralink, el planteamiento de Science Corp es más acotado. En lugar de buscar una interfaz universal, se centra en aplicaciones específicas donde la conexión entre cerebro y máquina puede tener un impacto directo.

Esto permite simplificar tanto el diseño del dispositivo como su implementación. También facilita avanzar más rápido en entornos clínicos, donde los requisitos de seguridad y precisión son exigentes.

La diferencia está en el alcance, ya que no se busca abarcar todas las funciones del cerebro, sino intervenir en áreas concretas con objetivos definidos.

El enfoque inicial de Science Corp está centrado en la vista. La idea es intervenir en los circuitos neuronales responsables de procesar la información visual cuando estos han dejado de funcionar correctamente.

En lugar de reparar el ojo, la estrategia consiste en actuar directamente sobre el cerebro, donde el sensor capta o estimula señales en áreas visuales, con el objetivo de generar una percepción que el paciente pueda interpretar.

De Neuralink a Science Corp: quién está detrás del proyecto

Este enfoque no es completamente nuevo, pero el avance reside en la precisión del sistema y en su capacidad para integrarse de forma más eficaz en el entorno neuronal.

Max Hodak formó parte del núcleo inicial de Neuralink, donde trabajó en el desarrollo de interfaces cerebro-máquina. Tras su salida, fundó Science Corp con una orientación distinta.

En lugar de buscar una integración general entre cerebro y tecnología, su enfoque se centra en aplicaciones más específicas y controladas.

Mientras otros proyectos han apostado por sistemas más ambiciosos y complejos, la compañía trabaja en dispositivos más concretos, diseñados para resolver problemas definidos en el ámbito médico.

La apuesta biohíbrida: neuronas cultivadas como interfaz viva

El sensor que se implantará en los primeros pacientes es solo la capa electrónica del plan. La visión de Science Corp va más allá: construir una interfaz biohíbrida en la que sobre ese chip se asiente una fina capa de neuronas cultivadas en laboratorio.

Esas células nerviosas, generadas a partir de líneas celulares controladas o de células del propio paciente reprogramadas, se dejarían crecer sobre el dispositivo hasta formar una red capaz de conectarse entre sí.

La idea es que, una vez implantado el sistema completo, esas neuronas "de laboratorio" se conecten también con las neuronas del paciente, creando una zona de transición biológica entre el cerebro y el chip.

Cabe mencionar que la compañía trabaja en combinar esta capa neuronal con elementos ópticos, como guías de luz y fotodetectores integrados que permitan estimular y leer la actividad de esas neuronas con señales luminosas muy precisas.

De ese modo, la traducción entre el lenguaje eléctrico del cerebro y el lenguaje electrónico del chip se haría en gran medida a través de un tejido vivo, no solo de metal y silicio.

Es importante mencionar que, antes de plantearse esta versión completa en seres humanos, la empresa de Max Hodak ha probado versiones más sencillas en animales.

Experimentos en ratones han demostrado que es posible implantar dispositivos similares, registrar la actividad neuronal y desencadenar patrones de disparo al estimular el implante.

Aunque son resultados preclínicos, al final son importantes, ya que sirven como base para defender que la tecnología puede avanzar un escalón más.

De Neuralink a Science Corp: quién está detrás del proyecto

Hodak abandonó Neuralink en 2021 y, poco después, creó Science Corp en California con la ambición de no solo leer o escribir señales en el cerebro, sino construir interfaces en las que haya una capa biológica intermedia entre el chip y las neuronas del paciente.

En pocos años ha reunido alrededor de 150 empleados, casi 500 millones de dólares en financiación y una valoración cercana a los 1.500 millones.

Para dar el salto a humanos, Science Corp ha fichado a un socio clave: Murat Günel, jefe de Neurocirugía de la Facultad de Medicina de Yale.



Günel lleva dos años trabajando con la empresa y será el responsable de diseñar los primeros ensayos clínicos, seleccionar a los pacientes y defender el proyecto ante comités de ética y reguladores.

No se trata de un "implante voluntario" en personas sanas, sino de aprovechar intervenciones que ya van a realizarse por otras razones para colocar el sensor y probarlo en condiciones reales.

El movimiento de Max Hodak y Science Corp coloca a la empresa en primera línea de la neurotecnología clínica. A diferencia de otros proyectos, su apuesta mezcla tres elementos poco habituales a la vez.

Se trata de un sensor cortical de alta densidad, una capa neuronal cultivada como interfaz biológica y una experiencia previa en implantes retinianos que ya han llegado a pacientes.

Llevar un dispositivo al quirófano, demostrar que funciona en humanos y convertirlo en una herramienta terapéutica aprobada es un camino largo, caro y plagado de incertidumbres.

Pero el hecho de que una compañía esté a punto de empezar ese recorrido convierte este proyecto en uno de los que habrá que seguir de cerca si se quiere entender cómo va a evolucionar la relación entre el cerebro y las máquinas en los próximos años.



Fuentes:
https://computerhoy.20minutos.es/tecnologia/max-hodak-expresidente-neuralink-punto-conectar-un-cerebro-con-maquinas-crear-una-interfaz-biologica-entre-electronica-ser-humano-es-genial_6958429_0.html


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