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PostHeaderIcon Los navegadores más raros probados


Análisis de navegadores alternativos y poco comunes que ofrecen funciones exclusivas para usuarios que buscan opciones distintas a Chrome o Firefox.





  • Más allá de Chrome y Firefox: descubre una selección de los navegadores más peculiares que existen, diseñados específicamente para usuarios con necesidades distintas y que ofrecen funcionalidades únicas que no se encuentran en las opciones convencionales.



Si has probado a configurar un móvil nuevo en los últimos años, habrás notado que las ofertas de navegadores y buscadores han aumentado notablemente, pasando de Chrome y Firefox a otras más alternativas, como Vivaldi, Opera o Brave.

Pero incluso más allá de estas opciones, existen algunos navegadores que cuentan con un desarrollo especialmente dedicado a actividades muy de nicho, básicamente joyas perdidas entre tanta oferta.

En este mercado, actualmente los que cuentan con el motor Chromium, el proyecto abierto desarrollador por Google, son las que encabezan la lista, aunque aún quedan navegadores que reman a contracorriente, como Firefox con su motor.

Algunos de los más experimentales, como Sleipnir, han caído en el abandono y ya no están disponibles, pero otros del mismo estilo continúan siendo mantenidos por grupos de desarrolladores que añoran tiempos pasados o, simplemente, buscan un Internet alejado del capitalismo digital.

Lógicamente, no son proyectos que busquen competir de tú a tú con los proyectos de Silicon Valley o los europeos, sino otro tipo de filosofías para los usuarios que busquen navegar por Internet sin estar anclados a la configuración actual de los navegadores.

Estos son los navegadores más raros que me he encontrado y que merecen la pena probar.

Qutebrowser, un teclado para navegar

En su interior, Qutebrowser utiliza PQt5 y el motor QtWebEngine, este último basado en Chromium, así que aunque su idiosincrasia consiste en no tener que utilizar el ratón para nada, es capaz de renderizar páginas web modernas sin ningún tipo de problema.

Ahora bien, es un rara avis con el que solo tendrás que usar el teclado, un concepto de navegador especialmente pensado para profesiones en las que el teclado se usa siempre, como hackers, programadores y demás.

Es decir, no es que funcione solo mediante atajos de teclado, sino que está basado en el editor de texto de terminal de Vim, por lo que funciona tal cual como una terminal, sin ningún tipo de interfaz gráfica en la que aparezcan menús desplegables o botones.

Por ejemplo, para abrir un enlace nuevo, la tecla que tendrás que presionar es la o –de open–, lo que ofrece una pequeña línea de comandos donde podrás escribir ya la URL o el término que estés buscando.

Además, el cursor no aparece, por lo que para abrir cualquier enlace del interior de la web hay que presionar la tecla f, lo que resaltará en amarillo las diferentes combinaciones de teclas para activar el enlace de forma instantánea.

Como ocurre con cualquier terminal, la curva de aprendizaje durante los primeros días es bastante importante, pero una vez te hayas familiarizado con los atajos, notarás que todo es mucho más rápido.

Nyxt, la personalización al máximo nivel

A diferencia de Qutebrowser, Nyxt está basado en Emacs y busca que el usuario pueda personalizar prácticamente cualquier rincón del navegador; en definitiva, pasar de una app rígida a una que se pueda programar en tiempo real por el propio usuario.

Está escrito en Common Lisp y permite básicamente modificar cualquier característica, sin necesidad de tener que reiniciar el navegador o compilar código externo.

Curiosamente, entre algunas de las cualidades más interesantes aparece la de búsqueda contextual en diferentes pestañas abiertas; por ejemplo, si tienes 20 pestañas abiertas, en lugar de navegar por cada una de ellas para buscar un término, realizar una búsqueda en todas ellas, resaltando el texto que buscas en cuestión.

Hay que tener en cuenta, además, que aquí la barra de pestañas habitual se cambia por comandos, así como gestión en diferentes ramas, lo que permite que puedas tener muchísimas pestañas abiertas al mismo tiempo sin que el rendimiento de tu PC se resiente.

Puede ser una gran opción de navegador para investigadores, analistas de datos y programadores que, de nuevo, prefieren este tipo de interfaces más versátiles que la de los navegadores más modernos.

SeaMonkey, la suite de toda la vida

En un regreso nostálgico a los años quizá más alocados de la burbuja de las puntocom, SeaMonkey recupera el concepto de suite de Internet, en el que los usuarios no tenían que descargar programas sueltos por cada tarea.

Básicamente, es el Netscape Communicator de la época actual, gracias a que cuando AOL abandonó este, la Fundación Mozilla salvó el código para crear su propia suite, la Mozilla Application Suite, fragmentando después este proyecto para crear Firefox como navegador y Thunderbird para correo.

A pesar de ser una reliquia de la arqueología web, continúa ofreciendo soporte para navegar con los motores y protocolos modernos de seguridad.

Si decides probar SeaMonkey, tendrás a tu disposición un paquete con 5 herramientas en la misma app: navegador web con pestañas, editor de páginas web, cliente de chat para la red IRC, además de otras adicionales para el desarrollo web.

Pale Moon, un viaje al Firefox original

Este navegador es la respuesta de una comunidad amplia de programadores que veían cómo poco a poco Firefox perdía su identidad, al haber adoptador para su arquitectura interna el motor Quantum, además del sistema de extensiones que usa Chrome.

De esta forma, se separaron del proyecto y retomaron la promesa original de Mozilla, con un motor de renderizado propio conocido como Goanna –que proviene del antiguo motor Gecko de Firefox–.

Quizá lo más impresionante de Pale Moon es que es el único navegador que sigue manteniendo la compatibilidad con las extensiones clásicas heredadas de Firefox, además de que los desarrolladores han eliminado cualquier tipo de telemetría.

Aquí no existe la recopilación de datos ni servicios en la nube o publicidad nativa, por lo que se convierte en uno de los más tradicionales y limpios.

Lagrange, el regreso al Internet original

Si los anteriores son ya de por sí extraños, Lagrange le da una vuelta de tuerca más al concepto de software libre, ese que busca un Internet más descentralizado y que no esté dominado por grandes corporaciones.

Este navegador no procesa páginas HTTP o HTTPS ni sirve para entrar en páginas de medios, plataformas de streaming o redes sociales, sino que se basa en el protocolo Gemini, una red alternativa nacida en 2019 que propone un Internet paralelo.

Aunque es el más raro de esta lista, merece una oportunidad si estás buscando el Internet originario, algo en el que los estímulos constantes no sean el pan de cada día.



Fuentes:
https://computerhoy.20minutos.es/software/olvida-chrome-firefox-estos-son-los-navegadores-mas-raros-que-he-probado_6978350_0.html

1 comentarios :

Anónimo dijo...

Amo el protocolo Gemini, ahora que estamos viviendo una carestía de recursos y las bigtech se empeñan en fomentar el uso de IA y crear centros de datos monstruosos, contaminantes y que aumentan los precios de hardware es necesario pararse a reflexionar y poner límites. Por un mundo mejor, Gemini.

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